Feministas actuales putas,com

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La prostitución es una institución fundamental en el orden de género y, como tal, afecta a todas las mujeres por lo que como feministas es una cuestión que nos importa y nos tiene que importar.

Pero el debate, sea cual sea, tiene que hacerse con ellas, por supuesto, con las mujeres que se dedican o que se han dedicado a esta actividad. El regulacionismo nos acusa de no escuchar a las prostitutas, lo cual tampoco es verdad, como he tenido ocasión de comprobar en este año. Aunque es cierto que cada sector del debate tiende a ignorar las voces de aquellas prostitutas que no les dan la razón, lo cierto es que es una gran parte del sector abolicionista ha ido variando y matizando su postura inicial desde la defensa de la criminalización de la actividad hasta las posturas actuales de no intervención legal en la propia transacción económica aunque sí en la cultura de la prostitución ; este cambio de postura se ha producido debido en gran medida al trabajo con prostitutas que no quieren abandonar su actividad.

El regulacionismo no quiere escuchar a ninguna prostituta que no diga lo que quieren escuchar y desprecia así muchas experiencias de sufrimiento. Pues al parecer sólo si éstas dicen lo que las regulacionistas quieren oír porque si son mujeres que manifiestan haber sido raptadas, violadas, torturadas, golpeadas y obligadas a prostituirse contra su voluntad, entonces el regulacionismo suele manifestar cierto desdén hacia estos testimonios; hace lo posible por minimizarlos.

Fue muy importante para mí conocer a activistas prostitutas fuertemente contrarias a cualquier regulación con argumentos ofrecidos desde su experiencia y que tampoco escucha el regulacionismo.

Obviamente sí, pero a todas. Deberíamos debatir también sobre el papel que juega la mega industria de la prostitución en el capitalismo global; sobre qué significa que la mercantilización de todo haya llegado plenamente al cuerpo: Mi convicción es que hoy es una institución muy distinta a la que era hace 50, o años porque es una institución con un gran poder de adaptación. Y esto no desdice ni contradice el derecho de cada una a hacer lo que quiera, a intentar huir de la pobreza como pueda, a ganarse la vida como quiera o pueda.

La crítica a las instituciones sociales o políticas no es incompatible con respetar la libertad personal; el trabajo para el cambio social no pasa por reprimir, ni vulnerabilizar a personas vulnerables. De todo eso es de lo que yo quería hablar. Y eso es lo que quería hacer con mi libro y lo que he podido hacer sólo en parte. Pasar al contenido principal. Informes y cifras Feminicidio. Prostitución y trata Maltrato y violencia sexual Pederastia Violencia institucional.

Feminismo jurídico Derechos sexuales y reproductivos Economía feminista. Mujeres activistas Debate feminista. Arte y feminismo Artistas y obras. Crímenes del franquismo Bebés robados. Inicio Reciente Solución extrema para combatir el calentamiento global: Este dato es importante porque la mayoría de la violencia en el mundo la cometen hombres con edades comprendidas entre los 15 y los 30 años.

Kate solía deambular por el centro Con la ayuda de lord Peter Wimsey, Harriet empieza una investigación para desenmascarar al autor de las amenazas.

No dejo de maravillarme cada vez que alguien intenta justificar el Feministas actuales prostitutas del salvaje oeste En su retórica no falta la palabra feminismo. En el plano político, era esencial probar que las mismas mujeres prostituidas eran quienes demandaban un estatus que normalizara su actividad. Por ejemplo, sólo en Texas se podían encontrar 5.

Inicio Destacamos Premios Xataka. Creado en Estados Unidos enresultó que en realidad reunía un rompecabezas dispar de personalidades: No pretendo glorificar mi trabajo, tiene sus contras, como todo trabajo, pero no son los que suele creer la gente.

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Prostitución aquí, se entiende como el intercambio de servicios sexuales por dinero, llevados a cabo por mujeres que libremente eligieron esa profesión. Por tanto, en esta discusión, no tiene cabida la trata de personas, ni la prostitución forzada, ni la prostitución de niños y jóvenes.

Dentro del amplio campo del trabajo sexual, me detendré, solamente, en la prostitución heterosexual femenina, abogando por su legalización y reconocimiento como trabajo sexual. Creo que el reconocimiento del trabajo sexual nos obliga, en primer lugar, a reconocer a las prostitutas como seres humanos con derechos, al mismo tiempo que nos "des-instalamos" del "confort" de la "moral burguesa", con la que, a pesar de todo, nos habituamos a convivir.

La relación entre el feminismo y las prostitutas, en general, ha sido una no-relación o, en algunos casos, una relación tensa. El debate sobre la prostitución es heredero de los grandes debates acaecidos en los años 80 que enfrentaron a las feministas anti-pornografía con las feministas pro-sexo. El debate sobre la prostitución es, a mi entender y dicho de una forma simplificada, una prolongación de aquella discusión.

Por un lado, tenemos a las feministas abolicionistas que ven a las mujeres prostitutas como víctimas del patriarcado, incluso ensayando una nueva normativa en relación con dicha expresión 3. La consideración del feminismo conservador de que la prostitución constituye una manifestación del poder patriarcal y, por consiguiente, una forma de violencia de genero, coloca a las prostitutas en dos lugares distintos pero ambos despreciables. Por un lado las prostitutas son vistas como traidoras a la causa feminista, dado que destruyen todo el edificio teórico que sacraliza la sexualidad y la encierra en el espacio privado de la intimidad; mientras que, por otro lado, son percibidas como víctimas económicas y culturales, como mujeres que ejercen esta actividad solo porque no tienen otro remedio.

Esta visión, a la vez condenatoria y salvadora, encierra a las prostitutas en el espacio de lo infra-humano y de la infantilización cognitiva: Pero, yo me pregunto: Todo esto redunda en una especie de proteccionismo benevolente: En este imaginario conservador y "salvador", la decisión de continuar siendo prostituta es ilegítima; las "buenas" prostitutas deben antes confesar su arrepentimiento y pedir ayuda para "dejar la mala vida".

Curiosamente, el debate sobre la prostitución se realiza sin las prostitutas. Comprender como se ven ellas, cuales son las representaciones que hacen de sí mismas y del trabajo que ejercen, es un paso fundamental para abandonar el discurso heterónomo sobre la prostitución.

Cuando las prostitutas se asumen a sí mismas y son reconocidas como sujeto de su propio discurso, lo que dicen desectructura las concepciones y los perjuicios que se crean sobre ellas y sobre su trabajo. Escucharlas permite darse cuenta de que la gran mayoría percibe su actividad como un trabajo.

No tienen baja auto-estima, no se ven como víctimas y tampoco sienten que su trabajo sea indigno 4. Si se sienten víctimas, no es por la actividad que ejercen sino por el estigma que las coloca en un lugar social de sometimiento, siendo este estigma, precisamente, el que da lugar a sentimientos ambivalentes hacia su trabajo.

Consideramos a la prostitución como un trabajo, una actividad que se puede ejercer de muchas y diferentes maneras. Pensamos que es muy importante distinguir entre aquellas que lo hacen obligadas por terceros de quienes lo hacen por una decisión individual. Para nosotros, la existencia de la prostitución tiene que ver, no solo con la situación de desigualdad de las mujeres respecto de los hombres, sino también con la pobreza, con las desigualdades Norte-Sur, con la sociedad mercantil, etc.

Concebimos a las prostitutas dueñas de toda su dignidad y su capacidad para decidir sobre sí mismas y sobre sus condiciones de vida. Son, en definitiva, trabajadoras a las que se deberían reconocer los mismos derechos que tienen el resto de las trabajadoras. La ceguera epistemológica establece una dicotomía que coloca a las prostitutas en "otro" lugar, el de la transgresión de la norma, al mismo tiempo que afirma un "Nos" amputado, un "Nos" que no reconoce a las prostitutas como parte de la categoría mujeres, ni tampoco admite que haya prostitutas feministas.

Un "Nos" portador de una sexualidad autorizada y que califica la transgresión de esa norma como "pecado patriarcal". Las trabajadoras sexuales feministas no se sienten avergonzadas de su trabajo. No consideran que nadie deba decidir por ellas y sobre si su trabajo es opresivo, perjudicial o humillante. Para mí, la prostitución nunca ha sido degradante porque siempre he creído que el sexo es algo positivo, ya sea hecho con amor o como un servicio.

Cuando es algo que se hace consensuado es positivo. Así pues, el feminismo debe preguntarse sobre la forma en la que se reproduce la opresión; debe percibir la necesidad de integrar a las trabajadoras sexuales en el feminismo para que éste sea la suma de un proyecto emancipatorio donde tengan cabida todas las mujeres.

A través del estigma se aísla a la prostituta y se crea una categoría, la de puta, que nos divide entre putas y no putas; asimismo, se aplica a aquellas que no entran en la categoría en sentido estricto, pero que pueden ser calificadas como tales por diversas razones: El reconocimiento del trabajo sexual como actividad profesional saca a las prostitutas del lugar "Otro" y las rescata para un "Nosotras" comprensivo y diverso.

Esta caracterización sugiere un fijismo histórico que nada tiene que ver con la realidad. Engels afirmaba que la familia no es una emanación divina sino un producto histórico que ha conocido diversas formas a lo largo de dos siglos.

Lo que dice sobre la familia sería también valido para la prostitución. El papel y la representación social de las prostitutas ha variado a lo largo de las épocas: Las Heteras tenia gran relevancia social y eran, incluso, las mujeres mejor instruidas en Grecia. Aspasia, por ejemplo, fue una prostituta admirada por sus cualidades intelectuales.

La moral judeo-cristiana vino a imponer un control férreo sobre la sexualidad en general y sobre la prostitución en particular. Con la Reforma del siglo XVI, el puritanismo pasó a dictar normas sobre las costumbres y la moral. Fue con la llegada de la Revolución Industrial y el ascenso de la moral y de la familia burguesa, cuando la prostitución dibujó nuevos contornos. Auguste Bebel, en , afirmaba que a pesar de que la prostitución haya existido tanto en la Antigua Grecia y Roma como en el Feudalismo, es con el Capitalismo cuando se convierte en un fenómeno de masas.

Incluso, presentaba datos para analizar la prostitución en términos de clase, explicando que la mayoría de las prostitutas lo eran debido a la pobreza y la necesidad, a pesar de existir una minoría que la practicaba por otras razones. Parecen incompatibles e irreconciliables. Ha habido diferentes debates a lo largo de la historia de las luchas de las mujeres, pero hoy en día tenemos una clara: Así que empecé a ver qué decían las prostitutas sobre él, ya que eran las protagonistas aunque se fingiera que no.

Yo quiero compartir las razones por las que pararse un tiempo a reflexionar sobre este tema y romper esquemas y prejuicios. Esto es todo lo que aprendo día a día como feminista a partir de ello.

Cuando conoces el feminismo, reconoces la existencia del patriarcado y aprendes a explicar muchos fenómenos sociales a partir de esta perspectiva, te das cuenta de que has dado un gran paso adelante. Lees, compartes experiencias con otras mujeres, conoces la historia del movimiento y con qué emergencias cuenta actualmente, y todo te encaja perfectamente.

Incluso llega un momento en que ves que todo lo que aprendes o sobre lo que reflexionas es una ampliación o extensión de cuestiones que ya conocías, y todo lo que tienes que hacer a partir de ahora era explicar e intentar mejorar la realidad. Lo abarca todo, y por ello mismo, el camino por recorrer y aprender es vasto y amplio. Descubrí, así, que en realidad mis conocimientos de feminismo estaban muy limitados.

Y deconstruirme también a mí misma como sujeto, pero sin renunciar a todo lo que ya había aprendido. Me he dado cuenta de que uno de los problemas que tenemos las personas no es lo que opinemos, o que sea diferente, sino que no hacemos autocrítica, osea, no nos "bajamos de la burra".

No quiere decir eso que podamos ir por la vida sin tener unas bases ideológicas que nos ayuden a actuar con coherencia y siguiendo unos principios: Cuestionar el feminismo no es rechazar sus objetivos , reivindicaciones, ni dar la espalda a todo lo que han conseguido otras mujeres, y mucho menos ponernos en lado de personas machistas que sólo quieren debilitarlo.

Pero sí se puede ver qué enfoques, luchas o colectivos faltan en él , por qué, y también reflexionar sobre en qué podemos mejorar y avanzar. Por supuesto, hacerlo a base de discusiones acaloradas y linchamientos, no. Así que este artículo no pretende contar con otras palabras lo que las trabajadoras sexuales llevan diciendo desde siempre, sino tender una mano para invitar a otras personas a escucharlas, tanto a personas individuales, como a colectivos Hetaira, Aprosex, Putas Feministas , o libros, divulgación, etc.

Parece difícil de diferenciar, ya que nos socializamos en un modelo de masculinidad y feminidad concreto. Sí creo que la sociedad tiene guardados muchos privilegios a las personas hombres porque se espera de ellos una conducta. De aquí iríamos al segundo debate, el del binarismo, qué es ser hombre y qué es ser mujer , como sujeto político o como cuerpo, y a la teoría del género como anterior al sexo de Judith Butler.

Estaríamos en las mismas, el camino sería preguntarse: Creo que le damos demasiada centralidad al sexo en nuestras vidas, y que encima sólo a un tipo concreto de manera de vivirlo: Cualquier planteamiento alejado de esa normatividad, es rechazado. Y también debemos preguntarnos todas: No criminalizo el llamado porno mainstream , que me aburre bastante a menos que me ofrezca a personas un poco interesantes. Simplemente, es un reflejo de los valores sociales, así que si queremos cambiarlo, debemos cambiar nuestros intereses.

Lo mismo ocurre con el demonizado BDSM. Creo que entender el BDSM es clave para aprender la diferenciación que hay entre la vida sexual y la vida no-sexual , en el sentido que es una ficción, un juego de roles , un tipo de experimentación de sensaciones y experiencias que no esconden nada relacionado con nuestra personalidad.

Hay porno para aprender, el de Erika Lust es un ejemplo , pero en el capitalismo esa industria no tiene tal responsabilidad social, porque sería como decir a McDonals o al restaurante vegano de la esquina que nos enseñen ellos a comer. Sí, ya solo pensar en vivir la experiencia de ser prostituta me hacía sentir como si pensara en tirarme de un paracaídas. Mi idea del sexo era una cosa íntima y delicada, bastante incómoda en general.

Ahora ya no lo es tanto, pero la clave es: Encontré una actividad sindicalista, solidaria y asociacionista. Lo que en tiempos de crisis parece que cuesta encontrar. Eso también se dice de muchos colectivos obreros.

Carmena excluye a los toros de la programación de las fiestas de San Isidro. Derechos que las mujeres han tenido tiempo, a lo largo de los siglos, de conocer muy bien. La considero imprescindible para al menos tener una mirada general sobre el contexto mundial actual y qué es lo que las trabajadoras sexuales exigimos. El ideal burgués de familia implicaba esa dicotomía entre las mujeres: No tienen baja feministas actuales putas,com, no se ven como víctimas y tampoco sienten que su trabajo sea indigno 4. No todo es blanco y negro y mucho menos en el trabajo sexual, donde las personas que ejercen son diversas y tienen deseos distintos.

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